El atractivo de los ingresos recurrentes procedentes de los servicios de suscripción ha llevado a empresas de todos los sectores a aprovechar este antiguo modelo de negocio. Ya no se trata solo de suscripciones a periódicos o teléfonos móviles, sino que hoy en día se suscribe a servicios de fabricantes de automóviles en lugar de comprar un coche, o a una empresa de dispositivos de imagen médica en lugar de comprar directamente un dispositivo de más de 100 000 dólares.
Parece sencillo, pero cuando se entra en los detalles concretos de cómo se va a dar soporte a estos nuevos modelos, hay mucho que tener en cuenta.
- ¿Puedes procesar y calcular con precisión el uso del servicio?
- ¿Es posible limitar la funcionalidad en función del nivel de suscripción?
- ¿Puede reconocer con precisión los ingresos ante los frecuentes cambios en los productos y los precios?